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“Hay que educar desde el respeto” José Coronado

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“Intento buscarme la vida por todos lados, como todo el mundo”

En su homenaje, Enrique Urbizu le hizo una abierta declaración de amor…¿hay un antes y un después tras No habrá paz para los malvados?

Me hizo llorar, el cabrón. Creo que la irrupción de Urbizu en mi vida es un hito en mi trayectoria profesional. La mitad de mi éxito se lo debo a Enrique. El me ha reenamorado de mi profesión, no se cansa de regalarme cosas, enseñanzas, buenos personajes…entendemos la profesión de la misma manera.

Hijo de Caín retrata la desesperación de unos padres ante un hijo problemático y achaca la tiranía de los menores a la falta de exigencia ¿es una llamada de atención a los padres?
Es cierto que hoy en día es difícil la educación de los niños. A los 13 a 14 años viven incomunicados, están completamente aislados en las redes tecnológicas. Cuando yo tenía esa edad jugaba al fútbol, a policías y ladrones y, sobre todo, hablaba con mis amigos. Ahora están bebiendo de Internet cualquier tipo de información que les despiertan teclas que pueden llegar a provocar hijos de Caín. Está claro que vivimos en un mundo estresado en el que los padres no dedican a sus hijos todo el tiempo que deberían, y eso se nota.

¿Cómo se preparó para su personaje?

Para mi este personaje ha sido difícil porque tenía mucho más que ver conmigo, con mi forma de vida que Santos Trinidad. Interpreto un padre que tiene un hijo y una hija, que es un triunfador, las cosas le van bien…Creo que es mucho más sencillo interpretar papeles en los que el personaje está más alejado de ti. Por otra parte, después de varias películas en las que era yo el protagonista, ahora había que entender y dejarlo así patente que el protagonista es el hijo y el padre debe estar a su servicio.

Como padre ¿alguna premisa para educar a los hijos?

Sí, para mí es muy importante educar siempre desde el respeto y tolerancia. Desde que han tenido habla y un uso mínimo de razón, han sido esas dos premisas.

En el Festival de Málaga se estrena como actor su hijo Nicolás. Algo tendrá que ver su padre en todo esto…

Mi hijo Nico lo tiene difícil. Le dicen que yo debo haberle abierto camino y todo lo contrario, yo no soy una ayuda. Es un tío guapo, de 1,90 que seguro que vale para esto. Pero yo sólo le digo que tenga los pies en la tierra y que se tome esto como un oficio, que huya en la medida de lo posible de toda la parafernalia de la fama y de las estupideces. Tiene una carrera de Bellas Artes y pinta muy bien, pero tiene que encontrar su sitio. Yo no lo encontré hasta que tenía 30 años, y él tiene 25. Para mí es un orgullo la humildad con la que está acometiendo los proyectos.

¿En qué está trabajando ahora?

Intento buscarme la vida por todos lados, como todo el mundo. Acabo de grabar un papel muy pequeñito en una película francesa y, allá donde voy, dejo mi tarjeta de visita. Soy un amante profundo del cine francés y de cómo llevan su política cultural. Ahora empiezo tele con una serie que se llamara El Principe, sobre un barrio tremendamente conflictivo en Ceuta donde hay luchas por la religión. Es un medio que me gusta mucho y que respeto profundamente.

Pregunta obligada en este Festival ¿estado de salud del cine español?

Cuando comencé mi carrera cinematográfica, hace 27 años, ya estaba en la UCI y que eso no ha impedido que la industria haya progresado. Pero ahora estamos en un momento francamente preocupante.  Este año hemos tenido la peor taquilla de la historia del cine. Exactamente el 50% de lo que se recaudó en abril del año pasado. Pero seguimos peleando, entendemos que hay que salvar el cine como sea. La pena es que haya tanta gente que esté emigrando porque no encuentra ayudas en España.

¿Se siente apoyado por el público?

El cine español toca ahora todos los géneros, algunos los toca, además, de una forma increíblemente buena y de calidad y que el espectador lo está reconociendo, aunque es necesario un poco más de ayuda de las instituciones.

Una solución, si fuera el ministro de Cultura…
Sin duda, cambiaría el modelo. Tenemos ejemplos de países muy cercanos que están funcionando bien, por ejemplo Francia, Reino Unido. Entienden que es el ciudadano quien recibe la cultura y están dispuestos a pagar por ello. Es muy difícil vivir sin la cultura. Y nosotros ahora estaríamos haciendo cine igual que los americanos, si nos dejaran. Francia reinvierte en su cine y a las producciones se les da incentivos fiscales tremendos, no entiendo qué pasa en este país que no acogemos ese modelo. Es importante darse cuenta de que con las ayudas económicas al cine estás pagando dinero para que llegue la cultura al pueblo.

Gema Sánchez de la Nieta gszdelanieta@gmail.com

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